A menudo, gente que se entera de que soy terapeuta floral,
me preguntan por las Flores de Bach, ¿Qué son? ¿cómo actúan? Y en muchas
ocasiones les digo que lo que yo les pueda decir sobre ellas es tan fantástico,
que es mejor que lo miren en la red, que si se lo digo yo, me van a tomar como
una pirada o que solo lo digo para vender…
Sin embargo, hace unos días, me dieron la oportunidad de
explicarlo, y me di cuenta de que cuando hablaba de esta terapia, lo hacía con
auténtica pasión…
La primera vez que me enteré de esta terapia, mi reacción fue
como la de muchos… ¿Qué estas gotas me van a ayudar con todo este lio de
emociones que tengo encima? ¡Venga hombre! … eso no me lo creo!!!. Empecé a
leer en muchas páginas de internet, sobre cada una de ellas y a ver cuáles son
las que podría necesitar… el resultado fue devastador… 20 Flores distintas!!!
Al buscar tanta información también sabía que no podía ponerme las 20 y que
tenía que reducir, por lo que empecé a descartar aquellas que menos me
importaba y me compré las 5 Flores que iban a resolver mi vida supuestamente.
Cuando empecé a tomarlas… no se, al principio no noté mucho,
pero me daba cuenta de que cosas que había dejado de hacer, empezaba a hacerlas
de nuevo y las disfrutaba. También recuerdo que una de las primeras cosas que
noté es que no estaba tan sensible a ciertos comentarios que tan solo unos días
atrás, me habían hecho llorar o montar en cólera.
Poco a poco, a veces más y a veces menos, mi vida fue cogiendo
el rumbo que había abandonado hacía mucho tiempo, me sentía bien, me sentía activa,
y todo ese “mogollón de sentimientos” que me habían hecho polvo mi vida,
parecía que se ponían de acuerdo para volver a su justa medida. Empezaba a ser
una “YO” tan diferente a la anterior e incluso a la de siempre que no me reconocía,
pero lo más increíble es que, o al menos esa es la sensación que tenía, no me
había costado nada.
Con el tiempo estudié más a fondo esta terapia, ya en serio,
para ofrecerla a mis futuros clientes. Cada vez que las he dado, me fascina ver
los cambios que se han producido en esas personas… no me creeríais si os digo
que a una de ellas, 15 días después de darle la fórmula de Bach, no la reconocí
por el cambio. Son fantásticas!!! La primera vez que vi a esa persona, lloraba
a mares, tenía la cara desencajada del dolor emocional que sentía, parecía una
persona totalmente descuidada de si misma y estaba a punto de romperse… a los
quince días era irreconocible: sonreía, tenía buena cara y vino perfectamente
arreglada, a pesar de lo que estaba pasando, que no era poco.
Cómo actúan, pues la verdad es que no sé muy bien cómo explicarlo…Una
manera muy sencilla y que todos van a entender: es como las pastillas del
colesterol, o de la tensión… ambas te regulan para que no suban demasiado,
no?... Pues las Flores de Bach, tienen un poco ese efecto… regulan las
emociones para que estas no te arrastren:
Sin embargo, estas gotitas no son compuestos químicos, por
lo que no te generan ni adicción ni tampoco efectos secundarios… al menos no
los que te ponen en “las cajitas milagrosas de la farmacia”. Sus efectos
secundarios, si es que los hay son siempre desintoxicantes, por lo que no te
van a crear enfermedad alguna.
Y si no contienen química alguna… ¿Cómo es que curan? ¿Cuál es
la explicación? Esa es la pregunta más difícil para mí de responder, porque no
lo sé explicar con exactitud. A mí me gusta la explicación que me dieron en uno
de los cursos de Flores de Bach: Estos frasquitos llevan la esencia de la flor,
el alma, la energía, una lección que se nos ha olvidado practicar y sentir y que volvemos a recordar al tomarlas.